Para darle un poco de energía a este día gris y pesado, ya no sólo en el cielo sino también en el curro y en la cabeza, os presento al sr. King Khan, que parece sacado de una película de Bollywood, pero a lo macarra.
Los conocí el año pasado no sé muy bien cómo, pero desde un primer momento me entusiasmó su forma de mezclar punk/rock con funky, y todo lleno de una potencia impresionante.
Banda de Montreal pero afincados en Berlín, King Khan destaca además por ser uno de esos cantantes freakis donde los haya, que si le pillas en un buen día te alegran el concierto. Ya estuvieron en Madrid hace un par de años, pero no tuve oportunidad de verlos (más que nada porque no los conocía aún).
Una voz desgarradora, bases guitarreras muy garajeras y una sección de vientos impresionante son su sello inconfundible, aunque muy inspirados, o por lo menos admiradores incondicionales de otro loco del free-jazz americano del que ya hablé por aquí hace mucho tiempo, llamado Sun Ra.
Hace unos años, cuando utilizaba el last.fm como programa para escuchar música nueva, antes de conocer y existir el gran spootify, un ruso, que vaya usted de donde salió, se hizo amigo mío y de vez en cuando me recomendaba discos de grupos de reagge ruso. Insólito pero cierto, como cierto es que hay bandas muy buenas de ritmos latinos y jamaicanos.
El que más me impresionó fue este, Markscheider Kunst. En su momento conseguí el disco y lo escuché bastante, pero hacía tiempo que no lo reescuchaba. Y la verdad es que merecen la pena. Típica banda de ska con buenos vientos, guitarras, percusión y batería...pero de St. Petesburgo, mezclando reagge, con ska, con ritmos latinos. Eso sí, en ruso, aunque a veces se atreven con algún coro en castellano. Llevan desde 1992 tocando, con siete discos publicados y en 2002 fueron incluso teloneros del sr.Manu Chao.
Nace aquí una nueva sección de duos insólitos, en los que dos artistas de estilos muy diferentes se juntan para intrepretar un tema en común. Y para comenzar, este pedazo de duelo llevado a cabo por dos monstruos: el gran James Brown y Luciano Pavarotti interpretando la canción "It's a man world".
La cita fue en Modena, Italia, en 2002, en el concierto humanitario organizado por el tenor, y llamado "Pavarotti and Friends", y al que acudieron entre otros, Sting, como no, y Lou Reed.
Me perdonaran los puristas, pero James Brown le da mil vueltas al italiano.
Uno de los artistas que acompañaron a la citada Cat Power en la grabación de su último disco era el baterista de una banda de funky llamada Booker T. & MG's. Y menudo funky el que hacían.
Su sonido es conocido como Memphis Soul (MGS son las siglas de Memphis Group) y labraron su carrera en los años 60 y 70 en el famoso sello Stax, participando en grabaciones de artistas de la talla de Otis Redding, Wilson Pickett o Carla Thomas, para luego seguir su carrera en solitario.
El teclado inconfundible del sr. Booker T. Jones, con unas guitarras desgarradas, un bajo melódico pesado y un ritmo imparable son su sello. Tal vez una de las mejores bandas de funky soul instrumental de la historia.
Su primer gran hit fue Green Onions, que es el tema del vídeo, de 1962. La canción es brutal y el vídeo no se queda corto, con el señor Booker T, con tan sólo 17 años, haciendo uno de los temas más famosos de la banda. Personalmente me toca más la fibra Melting Pot, del disco del mismo nombre, por ser el primero que escuché suyo hace muchos años, pero este también es un temazo.
Ahora que lo pienso, ya era hora de dedicarles un post a estos monstruos.
El otro día, a parte de poder presenciar mi primer desayuno musical, con músicos tocando en directo desde primera hora de la mañana, aunque nosotros ya llegasemos para tomarnos una cervecita casi a mediodía, la artista que pudimos ver me recordó mucho a Cat Power, de la que llevo desde entonces reescuchando sus últimos discos y descubriendo los primeros que aún no conocía.
Después de sacar unos cuantos discos oscuros en los que se nota más que nunca que es amiga de Steve Shelley, batería de Sonic Youth, de los que por cierto hay una exposición estos días en esa cuna de la civilización llamada Móstoles, se decantó más por álbumes intimistas y sencillos que era los que yo ya conocía, como The Greatest, y el último publicado en 2008, Jukebox, en el que recoge versiones de diferentes temas más o menos clásicos, como puede ser la canción New York, pero no esperen reconocer el tema original. Ya lo había hecho anteriormente en The Covers Records, y con Jukebox volvió a demostrar su particular forma de interpretar y de hacer versiones que no se parecen en nada a las canciones originales, dándoles una vuelta de tuerca que termina por hacer los temas suyos.
Os dejo la versión de New York, con los Dirty Delta Blues, y ya me decís si os recuerda en algo a la de Frank.
Nuevo vídeo de Gil Scott-Heron de presentación de su nuevo álbum de título, bastante irónico por cierto, "I'm New Here", que saldrá en breve al mercado. Vuelve con su dureza al lado más crudo, después de muchos años sin publicar ningún disco y metido en mil y un problemas. Vuelve el abuelo del rap haciendo lo que mejor sabe hacer a sus 60 años. Vuelven los black panther, pero esta vez en skate.
Gil Scott-Heron, poeta y escritor, luchador empedernido de la causa afroamericana, empezó su carrera en los años 70. Su segundo álbum, "Pieces of a Man", tal vez uno de los mejores de su carrera, aunque tiene unos cuantos bien buenos, contiene el tema "The revolution will not be televised", en el que critica duramente la sociedad de consumo americana y que si escucháis, enseguida os daréis cuenta perfectamente de por qué le llaman el abuelo del rap. En los teclados cuenta ya con Brian Jackson, con el que grabaría unos cuantos discos, como "Winter in America", que merece un capítulo aparte, por su alto contenido de crítica social en las letras de Gil, y por esa mezcla de jazz con funk y soul, que continuarían haciendo en discos como "The First Minute of a New Life".
A principios de febrero podremos escuchar el nuevo disco, producido por el dueño de la discográfica que lo publicará, XL Recordings, que cuenta entre sus grupos a artistas de la talla de Devendra Banhart, Radiohead o Gotan Project.
Hay quien dice ya que será de los mejores discos de la década. No sé si será un poco pronto para predecir esto, pero la cosa, tratándose de quien se trata, os aseguro que promete y que dará mucho que hablar.
No creo que haya mucho que decir ni del sr. Hendrix ni de Crosstown Traffic, una de mis canciones preferidas de ese pedazo álbum llamado Electric Ladyland.
Los Fabulosos Cadillacs han vuelto a sus andadas. Otra vez. Después de su anunciada vuelta en 2008, publicaron un nuevo álbum llamado La Luz del Ritmo, en el que mezclaban temas nuevos con algunas revisiones de canciones clásicas de la banda como Malbicho o El genio del dub, que está entre mis temas preferidos de la banda argentina. A finales del año pasado, aparte de la publicación de un disco homenaje hecho por bandas latinoamericanas llamado Como te esperaba, título extraído de la letra de la canción Vos Sabes, han publicado un nuevo disco: El arte de la elegancia de LFC. Otra vez reúnen algunas canciones míticas, esta vez Contrabando de Amor o Surfer Calavera, con temas nuevos. Más de lo mismo, vamos. Los temas suenan mejor por una mejor producción, con mejores arreglos, pero pierden frescura.
La luz del ritmo, el álbum publicado en su regreso jugaba con estos propios covers, renovando los temas, dándoles un nuevo aire, como en Basta de llamarme así, que pasó de ser una canción tristona de esas que tanto le gustan a Vicentico, a ser un reggae / calypso, con un hammond tremendo y unos arreglos vocales mucho más trabajados. Con El arte de la elegancia de LFC, en cambio, creo que ya se las ido de las manos, y el versionarse una vez más se ha convertido en puro negocio fácil.
Pero vamos al caso que nos viene hoy a cuento, porque entre las canciones de este útlimo está una versión de Move on up del gran Curtis Mayfield.
Os dejo las dos versiones, y que cada uno piense lo que quiera. Yo, que me siento verdadero admirador de los dos, me quedo con la original. Me gusta la voz de Vicentico, pero la del sr. Mayfield...
La historia de Taj Mahal comienza como la de muchos otros artistas yankees, cantando gospel en una iglesia presbiteriana, para luego introducirse en otros estilos tan variados como el blues, el soul o lo que hoy podríamos denominar como world music. Su primer grupo lo forma en los años 60 en Los Angeles con el tantas veces mencionado aquí Ry Cooder, pero no dura mucho, y cada uno sigue su carrera hasta hoy en día. Pero todo ese camino, más de 40 años y más de 20 discos, es una larga historia que necesitaría de mucho tiempo para contarla.
Uno de mis álbumes preferidos es "Taj Mahal meets the culture music club of zanzibar", y sobre todo el primer tema, "Dhow Countries", un blues africano de una intensidad impresionante, pero el tema del día es esta aparición del sr. Taj Mahal en el especial "Rock&Roll Circus" hecho por los Rolling Stone para la televisión británica durante dos noches en diciembre del 68, aunque finalmente nunca fue emitido. El espectáculo estaba pensado como un circo, pero lo más destacado fueron los artistas que se juntaron. Además de los Rolling Stone, aparecieron en escena John Lennon, The Who, Eric Clapton... La canción interpretada por Taj Mahal fue Gimme Some Lovin', al más puro estilo sureño, que recuerda incluso a la Creedence.
Pero el verdadero encuentro de esa noche fue la banda inventada para el momento Dirty Mac que contaba con el elenco ta vez más impresionante de la historia del rock: John Lennon, Keith Richards, Eric Clapton y Mitch Mitchell de la Jimi Hendrix Experience y grabaron solamente un tema, Yer Blues, que es el segundo del White Album de The Beatles. Casi nada.
Los que algún día tuvimos la oportunidad de conocerla, ella era esa abuela que todos queríamos tener y a su lado, era como si fuese tuya, por su propia grandeza, tan chiquitita chiquitita.
Hoy va por ella, por esa vida tan intensa que ella vivió, y por todas esas historias que nos quedarán grabadas en la cabeza para siempre, porque su voz no morirá nunca mientras haya quien la recuerde y quien la cuente.